Para palabras extranjeras: Mirar referencia al pi del captulo. Feliz lectura!!
Siempre he querido conocer lugares nuevos que me permitieran adquirir mas experiencia y sobretodo, tener un concepto mucho mas amplio del mundo en el que vivo, saber cual es mi lugar. Sin embargo, conocer a aquel muchacho humano cambiara mi vida completamente. La ma y la de los que me rodeaban.

Bryce cambi la pista del disco que estaba escuchando a la vez que ojeaba el cartel de al lado, contando las luces que haba iluminadas. Eran ocho, y teniendo en cuenta que en la carta le escribieron que eran doce, an le quedara msica para rato. Algo nervioso por la situacin, agit levemente el brazo derecho para hacer bajar el reloj que tena, que se le haba subido hasta la mitad del brazo, y observ la hora: 7:35.

Faltaban, pues, veinticinco minutos para llegar al instituto.Se recost, pues, en la barra de al lado, y entrecerr los ojos observando su alrededor. En el vagn 5, de nmero de serie 33-5869, se encontraban especies de ambos lados de lo que mucha gente consideraba "Lnea". Por un lado encontraba los seres antropomrficos, y por otro lado, seres humanos como l. La diferencia, sin embargo, era que los primeros ocupaban los altos cargos en una sociedad basada prcticamente en el tercer trmino de los servicios, mientras que su especie, la humana, prcticamente estaba condenada a puestos mas bajos, aunque tampoco miserables.

 Y entre ambos lados del vagn se encontraba l, un chico delgado, de un metro ochenta de estatura, moreno, con los ojos azules, y vestido con una chaqueta marrn de plstico y una camiseta blanca, en conjunto con unos pantalones azul muy claro que no hacan nada de juego con sus botas de color negro. Ante esa calamidad de colores, haba que justificar que Bryce era daltonico, lo que excusaba el porqu de esa combinacin.
Observ de reojo a una hiena antropomrfica, vestida con un pauelo de terciopelo y unas gafas cuadradas de borde azul, y esta le devolvi la mirada de forma asesina, lo que hizo que Bryce enfocara rpidamente su vista hacia el cartel de enfrente que pona "No Fumar".Realmente vivir en esa situacin era escalofriante, y era obvio que nadie se atreviera a sublevarse ante todo aquello. No vivan tan mal despus de todo, pero tambin era cierto que solo eran sus piezas de ajedrez que esperaban el siguiente movimiento para ser destituidas.

"Me pregunto quien ser mi amo." medit Bryce, sin nada mejor que hacer mientras escuchaba 'Laika' de Mecano. "Obviamente un antro, eso seguro pero... Ser inflexivo? Malvado? Duro? Simple? Sea como sea, estoy obligado a servirle, as que..."

 Y es que esa era su obligacin como Dorei Gakusei por desgracia. Haba nacido, por as decirlo, para servir, y cuando tuviera mas edad, pasara de servir a estudiantes a servir a profesores, seguramente. A decir verdad, tena muchsima suerte, mas que el resto de Doreis que haba en el mundo. Muy pocos al nacer eran seleccionados para seguir la lnea Ky?iku dentro de ese estilo de vida y por lo tanto, tampoco se poda quejar, aunque si bien era cierto que los estudiantes que haba tenido que soportar no haban sido muy gentiles con l.
Por lo tanto, era la tercera vez que le enviaban a otro pas para servir a otro estudiante. No entenda nunca la razn por la cual le iban cambiando cada meses aos, pero por lo visto, era normativa dentro del consejo mundial de los Dorei que cada cierto tiempo cambiaran de aires, seguramente para que no se acostumbraran a un tipo determinado y mas tarde eso dificultase su traslado si la situacin lo requera. A l le iba bien, por eso. Era otra de las ventajas de seguir en la lnea Ky?iku: Que poda ver mundo.

 Y ese pas era el tercero que visitaba.
En cuanto el metro se detuvo a la estacin que haca doce, se levant y recogi su maleta en una mano, esperando a que la gente y antros salieran de aquel lugar que haba comenzado a caldearse por la falta de aire acondicionado. Mas tarde sali l, recibiendo la bofetada de aire fresco en toda la cara que le hizo taparse instintivamente el cuello para no constiparse. Las anginas las pasara una vez, pero no dos.

No tard demasiado en salir de la estacin y darse cuenta que estaba mas perdido que una vaca haciendo submarinismo (Nunca mejor dicho en aquel lugar. ) por lo que se detuvo un momento y ponindose la maleta entre las piernas, se sac del bolsillo de la chaqueta la carta donde haba recibido el informe de traslado y los documentos necesarios, y observ el mapa con detenimiento. No estaba demasiado lejos, a tan solo tres calles de all, por lo que haba tenido bastante suerte a decir verdad, bien podran haberle enviado a la otra punta de la ciudad si la situacin lo convena.

 "Bien..." se dijo a si mismo mientras guardaba los papeles y coga la maleta. "En marcha."
La Ciudad era completamente diferente al ltimo lugar donde vivi. Mientras que aquel lugar era un conjunto entero de casillas de caa situadas por encima de un lago y mas hmedo que un vaso de agua, aquello era simplemente la metrpolis del siglo XXI: Edificios enormes, rascacielos, gente y antros de todo tipo, coches por todos lados, tiendas de ropa, de discos, bares... Era como encontrarse en un autntico centro comercial, como lo experiment en su primer servicio, donde pudo ver algo similar. Era esa la razn por la cual no se sorprenda demasiado, aunque lo haba echado de menos, sin duda.

No tard nada en llegar al lugar donde a partir de ahora sera su hogar y su lugar de trabajo, por lo que mir atentamente el lugar para acordarse de cada uno de los elementos a los cuales tendra que tener acceso si los necesitaba. Era un hotel cuya entrada se compona de una plaza inmensa rodeada por los bordes por incontables palmeras. Al fondo, unas escaleras tapadas por una tnica blanca daban acceso a una puerta de cristal por donde se entraba en el edificio. Era, por lo tanto, un hotel de cinco estrellas. "Debe de ser rico como mnimo para vivir durante un ao aqu." pens mientras avanzaba lentamente.

 La entrada principal tambin era blanca e inmensa. A un lado haban cientos de bancos, mientras que en el otro, haba un mostrado con una cabra antropomrfica con cara de mala luna. Bryce se arm de valor al pensar que no tena otro remedio que preguntarle a esa... Cosa? Por la persona que estaba buscando: Tora. Bien poda ir directamente a su piso, pero siendo un hotel, quedaba mucho mejor preguntar inocentemente por su estancia.
Unos pasos se escucharon en la lejana.

Bryce cogi la maleta que haba depositado inconscientemente en el suelo de nuevo para observar el lugar, y comenz a avanzar haca el portero. Tena que ser bastante gil al hablar y sobretodo, prestar muchsima atencin, mas que nada porque no quera causar mala impresin el primer da, pues se estaba jugando su puesto.

Se siguieron escuchando los pasos, cada vez mas cerca.

-Ah!!!

Bryce not como perda el equilibrio mientras algo impactaba por su lado derecho y se abalanzaba con su peso sobre l, tirndolo violentamente al suelo con el responsable del choque encima de l. A pesar de que haba logrado amortiguar la cada con la mano derecha, not un ligero escalofro por el brazo de esta que recorri toda la extremidad hasta su espalda. Observ de reojo su maleta, que se haba ido rodando tres metros alejado de l, y una sombra enorme se proyectaba sobre el suelo. Con temor, gir rpidamente la cabeza para observar que era lo que haba encima suyo y que haba impactado contra l, dejndolo completamente helado.

 Encima suyo, a cuatro patas, haba un tigre antropomrfico. Pareca que para no aplastarle, se haba detenido a tiempo amortiguando gran parte de la cada sujetndose al suelo. Su mirada coincidi con la del ser, que se le qued mirando unos instantes con aquellos ojos mbar, de pupila rajada, y bastante maduros. Algo le deca que estaba perdido.
-Yo...

Antes de que pudiera decir algo, not algo que no se esperaba de aquel antro: Una sonrisa. Una ligera mueca de lo que pareca comprensin se mostr en el morro de este, y rpidamente se irgui ante l a dos patas. Tirado desde el suelo, aquel tigre pareca un completo gigante que estaba a punto de devorarle, aunque la realidad era muy distinta, porque no perda ni un momento esa ligera sonrisa. El felino descendi una garra hasta l para ayudarle a levantarse, aunque Bryce nunca la acept, si no que intent levantarse por su propio pi.

-Lo siento mucho... No volver a ocurrir. -se disculpaba mientras se levantaba.

-Bah, tranquilo, no pasa nada. Al fin y al cabo la culpa es ma.

 Gir sorprendido ante la declaracin del tigre para verle mejor. Fsicamente no era demasiado alto, cinco centmetros mas que l, sin duda, pero no mucho mas. vesta una camiseta negra empapada de sudor por la parte del pecho y unos pantalones cortos hechos para el deporte, junto con unas bambas blancas. Aparentaba ser uno de esos que se pasaba el da en el gimnasio por su increble musculatura, aunque en realidad era tpico sabiendo lo que era en realidad. El tigre le cedi la garra de nuevo para que se la estrechara, mientras asenta levemente con la cabeza.
-Como quieras. -dijo. -De todas formas, acepta mis disculpas.

Bryce dud de la accin que iba a hacer, sin duda alguna. Darle la mano? Estaba loco? Pero an as, no poda negarse a ello. Si no lo haca, aparentara ser un maleducado, y solo le faltaba dar esa idea a los presentes, incluido al tigre, despus del lo que acababa de montar cayendo al suelo por culpa del antro, por lo que alz levemente la mano para estrechar la garra del otro. Haba algo que no comprenda que era, notaba la mueca completamente ardiendo, hasta que cuando intent hacer el apretn, not un terrible dolor que le oblig a hacer una mueca de disgusto.

 De repente sinti un tirn en su brazo que le acerc irremediablemente al tigre. Gir rpidamente la cabeza para observar lo que estaba haciendo, y observ como depositaba su morro sobre su mueca para olerla y luego la peg un lametn. Bryce trag saliva, haciendo un terrible esfuerzo para no aparentar sorpresa, y luego cogi aire con la intencin de sacarse el bochorno que llevaba encima. Un Dorei con la mueca fastidiada y lamida por un tigre. Aquello solo le poda ocurrir a l, Maldita suerte la suya!!
-Te has hecho dao. Un mal movimiento, pero se te inflamar si no lo curamos a tiempo. -argument seriamente. Bryce se sorprendi entonces por ese tono masculino, adulto, que el animal tena. El extrao le solt levemente, y cogi los bordes de la chaqueta del chico. Peg un tirn, sacndosela de encima, y con un gil movimiento, la at para formar un aro cerrado. Pas la tela por encima del cuello del chico, y luego cogi levemente el brazo del muchacho para pasarlo por dentro del aro, dejndolo colgado. -Bien, as mejor. Ahora vayamos a mi habitacin, hay que curarte eso.

 -Eh? -dijo el chico inconscientemente, y luego, reaccion. -No, espera! Nononono! No, no puedo hacer eso! Tengo que ir con mi amo, no puedo tardar mas!
-Si vas as, no durars ni tres das.

La respuesta del tigre le dej de piedra durante unos instantes en los cuales le dio la sensacin que todo el mundo le miraba fijamente. Le entr el pnico al pensar que haba conseguido hacer enfadar al antro, que ya solo sera lo ltimo para acabar con su vida. Pero todos aquellos pensamientos se desvanecieron cuando el tigre le mir de reojo, manteniendo esa sonrisa. -Tranquilo, no se lo dir, vale?

Y sin que Bryce pudiera decir nada, cogi la maleta y comenz a andar en direccin hacia el ascensor. El chico se lo qued observando, medit un poco por unos instantes, y rpidamente corri detrs de l para internarse en el habitculo que compona el aparato. Se puso discretamente al lado del animal, y este apret el botn seis, haciendo que las puertas se cerraran al instante y que el aparato se pusiera en marcha.

 Bryce no se sorprendi ni un momento de lo que meda el ascensor: 5 metros de alto y 8 de ancho. Era completamente de metal, y estaba preparado para soportar hasta 40 toneladas, caractersticas lgicas teniendo en cuenta la cantidad de seres que entraban ah. De hecho, toda la estructura del hotel le haba parecido inmensa.
-Cuantos aos tienes? -le pregunt el tigre.

-Veinte. -dijo el chico, ya mas tranquilo. -Por?

-Vaya... Tienes mas o menos la misma edad que yo. -exclam el animal. -Bueno, te contar lo que vamos a hacer. Te llevar a mi casa, te dar lo bsico y te dir lo mnimo para que te cures, y luego irs a buscar a aquel que te contrat, entendido?

-Si. -asinti el chaval, convencido. Pareca que aquello no iba a salir de ah, o eso rezaba l. -Curarme e irme. Entendido. Muchsimas gracias. -coment.

-No me tienes que dar las gracias. He tropezado contigo, lo mnimo que puedo hacer es ayudarte, no? -dijo, entre risas. Un pequeo bote en el ascensor hizo que el aparato cediera al instante y que las puertas se abrieran, mostrando una pared blanca. Dej que el tigre saliera primero, y comenz a seguirlo, fijndose en el entorno.

 Estaban en un pasillo enorme, ancho que continuaba a la izquierda y a la derecha, y el techo meda hasta prcticamente ocho metros. Las puertas, como no, tenan hasta cinco metros de altura, y las paredes estaban llenas de exquisitos detalles basados en el Modernismo, lo que le daba algo as como una sensacin deprimente, que se vea incluso aumentada con la pobre luminosidad que ofrecan las luces.
-Creme si te digo que no hemos visto a nadie que mida lo mismo que esa puerta. -dijo el tigre mientras iba hacia la derecha. -A veces pienso que esta ciudad se pasa de medidas.

-No creas. -coment el chico mientras le segua. -Donde estaba antes haba algunos que meda tres metros. Era una autntica pasada, y ayudaban a los que medan como tu y como yo para recoger pelotas de ftbol colgadas en las ramas de los arboles. -explic mientras iba mirando como el nmero que tenan marcadas las puertas iba en aumento. Aquello le hizo recordar algo, pero en ese momento no saba realmente bien que era.

-Tanto? -exclam el animal entre risas de nuevo. -Pues vaya. Dile que se pase un da por aqu, se encontrar en el paraso, te lo aseguro. -se detuvo delante de una puerta, y espero a que Bryce se percatara de que haba dejado de avanzar, pero al ver que el chico segua mirando las paredes y se pasaba de largo, le cogi del cuello de la camisa y le tir hacia atrs. -Eeii!!! Que te pasas tres pueblos, chaval!!

 Bryce baj de las nubes al or la voz del tigre, y mir un momento el nmero de la puerta. En ese momento, le vino a la mente lo que antes no poda recordar, y con ello, una oleada entera de incontables argumentos que pusieron a prueba su moral, en descenso. Ese nmero era, en esos instantes, un autntico criminal de su capacidad de asimilacin e improvisacin, y le dej completamente atorado ante la revelacin que acababa de recibir.
-Es... el...

-Es mi casa, si. -dijo el antro. Mir un momento al chaval y cuando vio la cara de espanto que pona, empez a rer de forma descarada, incapaz de aguantar mas la mentira, agitando la cola de un lado para otro mientras daba la sensacin que mova incluso las orejas. -Que bueno!! Tio, ojal tuviera un espejo!!

Pero a Bryce no le haca la mera gracia de lo que acababa de descubrir. La persona con la que se estaba dirigiendo haca un momento era sin duda la que haba llamado al Consejo para que le enviara a un Dorei que le ayudara en lo que quisiera. Y se estaba riendo de l!! La reaccin comenz a ser tan fuerte en su mente, que comenz a temblar ligeramente, y luego, se llev la mano a la cabeza. Odiaba que se mofaran de l, era algo que no toleraba, pero no poda criticar a nadie ni tan siquiera decirlo, por lo que no tena otro remedio que guardrselo para l mismo.

 Y empez a llorar.
El tigre dej de rer al instante al ver que la mirada del chico haba desaparecido por un mar de lgrimas que corran por su rostro. Estuvo largo rato mirndolo, intentando comprender lo que ocurra. Es que no le haba hecho gracia o qu? Si tan solo haba sido una maldita broma, tampoco haba ido tan lejos, no?.

-Oye... -dijo el animal, levantndose un poco, y mirndolo. -Escucha, tan solo intentaba...

-Eso ha dolido!!

El antropomrfico se qued de piedra al or la potente voz de Bryce. Hasta ahora le haba dado la sensacin que era la del tpico que nunca intentara sobresalir, pero ahora se daba cuenta de que se haba equivocado completamente. En la mirada del muchacho ahora se destilaba una gran ira.

-Estoy harto de que la gente se ria de m!! Harto!! Me entiendes??!! Hasta las narices!! -exclam, gritando, importndole un pito lo que dijera el resto de la gente que viva en las habitaciones. - Puede que aparente ser dbil!! Y puede que est condenado a llevar esta vida como si fuera un maldito bolgrafo que va de punta a punta!! Pero odio que se ran de mi y que me manipulen, lo pillas??!!

 -Si.
Bryce par al instante y dej de llorar de repente al or la afirmacin del animal, dndose cuenta de lo que acababa de hacer. Haba gritado al que ahora representaba que era su superior, haba cometido una sublevacin, y eso se pagaba muy caro. Ahora si que la haba pifiado hasta el fondo. Observ un momento al tigre, con ese pelaje que pareca ser tan suave, coloreada con esas lineas negras, en conjunto con esa musculatura. Daba un aspecto bastante terrorfico, pero en esos momentos, el animal le sonrea levemente, como arrepentido.

-Te tomas muy a pecho las cosas. Eso fue lo que me dijeron pero no me lo crea, por eso decid gastarte esta broma, para comprobar tu nivel de paciencia, pero ya veo que a quienes has servido te han hecho mucho dao moralmente. -explic. Su voz pareca calmada, suave, atractiva. -Disculpa.-luego puso una garra encima de su cabeza y le despein. -Sabes? Pareces un to enrollado. Mi nombre es Tora... Aunque supongo que eso lo sabias, no?

Al ver que el chico solamente se limitaba a asentir, se acerc a l y lo abraz fuertemente hasta que ambos cuerpos se juntaron. Tora baj la cabeza hasta el cuello de Bryce y lo olisque un poco, para luego aspirar profundamente, y suspir entrecortadamente.

 -Me gusta como hueles. -coment.
Se separ del chico y lo mir sonriente. Luego, se dio la vuelta, y sac del bolsillo del pantaln una llave con la que abri la puerta de la casa. Bryce se llev la mano que tena sana a su cuello, mientras intentaba meditar que carajo se refera con eso de que ola bien. Cuando el tigre le volvi a mirar para dejarle entrar en la casa, a Bryce le dio un vuelco al corazn. Por un momento, se sinti extrao con el tigre, como si... Como si supiera que algo emocionante estaba a punto de pasar, como si por un momento, se sintiera bien con l. Sonri levemente, y con un asentamiento de cabeza, se introdujo en la habitacin del hotel.


Entre la cocina y el comedor, sin embargo, haba un hueco que avanzaba hasta un pasillo pequeo, con tres puertas: En la de la izquierda, Bryce poda distinguir una toalla y un mueble con un espejo, seguramente parte de un lavabo. A la derecha, otra puerta con el cartel de "NO PASAR y al fondo, una habitacin de dormitorio enorme, completamente echa un desastre, seguramente donde dorma el tigre.

Le quit de repente la mochila al muchacho con su habilidad felina y le observ con aquellos ojos dorados. Lo cierto es que en cierta forma tena una apariencia bastante atractiva, a decir verdad, y su pelaje dorado solo mostraba las rayas tpicas de su raza, ni una sola suciedad. Se deba de limpiar cada dos horas, como mnimo.

Pos la zarpa en el pomo de la puerta cuyo cartel "Invitados torca a un lado, y la abri, dejando que el muchacho delgado diera un par de pasos hacia adelante para ver el interior. No era muy grande: Apenas un armario enfrente suyo, al lado del cual haba una cama. Un pequeo mueble con unos cuantos cajones y un espejo, y al fondo, una ventana.

-Ah, no, no! -el muchacho neg con la cabeza de inmediato, entrando en la habitacin e intentando poner cara de sonrisa. -Se est muy bien aqu: Est limpio... Es abierto... es... Se puede abrir este armario?

-Hay que curar eso. Ven. -solt, seriamente. El muchacho apenas replic, vindose arrastrado literalmente por mdia casa hasta acabar en uno de los sillones, donde el tigre le oblig a sentarse y pas por el lado suyo, meneando la cola de un lado a otro. El pantaln que llevaba en aquel momento el tigre era ms bien de gimnasia, azul, oscuro, y muy ancho. No pas desapercibido el olor a jabn, y torci levemente la cabeza y cuerpo para verle abriendo las cortinas y dejando entrar la luz del sol, momento en que pudo ver la estncia en todo su esplendor... Y horror: La casa estaba peor de lo que pensaba: Ropa, pantalones... Todo por el suelo, e incluso en una percha que haba por ah. Le vi regresar de nuevo hasta el pasillo que haba visto antes, y volver con una caja blanca con una enorme cruz roja en ella, abrindola al momento que se sent en el silln de al lado, sonriendo suavemente.

-Bueno... Esto debera hacerlo yo...

-Pero bueno, hblame de t. -le pidi amablemente. -Dime, Como te hiciste Dorei?

 -De golpe? -se sorprendi.Mir al tigre un momento, el cual conservaba una expresin facial que denotaba sorpresa y tristeza al mismo tiempo. Era como si le hubieran contado que su propia madre estaba muerta hace meses y que l no lo saba, como si el mundo se fuera al garete. De hecho, dej de huntar la crema y se incorpor, guardndolo todo dentro de la caja.
La frialdad con la que le contest le dej completamente perplejo, pero un pinchazo en su cerebro le record que aquello era absolutamente normal. No poda esperar recibir tratos buenos de aquellos que le haban "comprado como aquel que dice, a pesar de que durante unos segundos, en el fondo, se haba hecho la ilusin.

-Eh? -el tigre recuper el nimo de golpe, y esboz una suave sonrisa, desgraciadamente, no muy creble para el chico. -No te preocupes. Es simplemente que me ha parecido muy triste... Que no recuerdes nada. Ni tu familia, ni tu infancia, ni... No te sientes como solo?

Solo? El muchacho neg con la cabeza, encogindose luego de hombros para demostrar que le daba poca importancia. Que ganara con ello? Absolutamente nada, ya que an con ello, su destino sera ese: Un dorei, alguien que tiene que servir a los antropomorfos, seres superiores. En que momento la humanidad se perdi? En que momento se convirtieron en esclavos de ellos? O se quedaron sometidos a la misria en la mayora de los casos.

-Bueno, dejmonos de tristezas y pasados. -le dijo. -Mi intencin no es hacerte dao ni nada, as que puedes tutearme y hablarme con total confianza. Quiero que seamos amigos, y te ayudar en la medida de lo que pueda con las faenas de casa. -confes. -De hecho, puedo demostrarte ahora mis intenciones, pues al fin y al cabo... Con esa mano, dudo que puedas arreglar esta cocina y hacer la comida, Cierto?

 
No termin la frase.

-Yo cuidar de t. -fue un susurro mas suave que el mar, completamente compaginable con el silencio del hogar. -As que no te fuerces... Vale?

-Est bien...

-...

Se qued callado unos segundos, asumiendo aquel detalle, y asinti con la cabeza.

>>>

Referencias en algunas palabras:

Antes de que me tiris los trastos a la cabeza, os hago una referencia de las palabras que han salido en este captulo. Como veris, son todas japonesas.

Dorei: Esclavo, Chfer... En general mayordomo. Existen mas palabras japonesas que tienen una traduccin mas directa con la palabra "Mayordomo", pero he decidido elegir esa.

Gakusei: Estudiante. Bryce es, pues, un mayordomo para estudiantes. A medida que transcurran las cosas ir revelando el resto de categoras.

Ky?iku: Educacin. La linea Ky?iku es, por lo tanto, la linea de Educacin. Hay mas lineas? Ya las sabris.

Tora: Significa Tigre.